Te extraña y a pesar de negar que ya no lo hace, no puede disimular.
Cuando escucha tu nombre suspira, cuando teme encontrarte se inquieta, guarda tu foto y la ve cuando quiere, recuerda tu teléfono y le duele no poder llamarte.
Créeme, le ha sido muy difícil vivir sin ti.
A veces, en medio de una frase corrida, cierra sus ojos y no puede continuar. En esos momentos alguien adivina que tú haz llegado a su mente, y a ella le duele recordar.
Al principio ella hablaba mucho de ti, no creía que te había perdido y su tono de voz al hablar sonaba algo... Divertido.Pero el tiempo cambió y ella ya no te nombra, yo sabía que no era porque no quisiera, simplemente comprendía que ya no te tenía, y el nombrarte le hacía daño.
A veces llora y dice que se siente mal, pero todos conocen esas lagrimas y saben que tú eres quien las provoca.
Otras veces cuando duerme, pide a Dios que te cuide, aunque en realidad preferiría hacerlo ella misma.
Te es fiel porque tú no sales de su mente. No, nunca me lo ha dicho, nunca hemos hablado de ti, y no hace falta, la comprendo porque el silencio irrumpe su alegría y porque la presencia de otro hombre le es indiferente, ella daría todo porque tú volvieras, yo lo sé y dudo que lo creas.
No te quiere llamar, no se quiere llamar, no se quiere arriesgar porque si tú te negaras algo en ella moriría.
Si la vez con otros hombres, recuerda que sólo en ti piensa y que reconoce de inmediato tu voz.
Tenía que decírtelo, tenías que saberlo, y si te sorprende saberlo y quieres saber su nombre, conoces el mío y con eso basta...

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